Razones

En un país que entiende más de balones que de razones.

En un país donde su ministro nos dice que una huelga educativa no tiene "razón de ser", y que la LOMCE no se deroga.


En un país donde un pacto educativo se solventa en una subcomisión que poco podrá cambiar y donde, una vez más, se despachará al profesorado con 15 minutos de audiencia a lo sumo, porque ya sabemos, aquí, de Educación entiende todo el mundo, menos los profesionales que la desarrollan.

Un día después de que nos den razones para que el 8 de marzo no sea una fiesta.

En una sociedad donde el gobierno y sus medios cada vez más afines, como otras veces, se encargarán de difundir el mensaje de que toda huelga es inútil e innecesaria.

En un país donde los medios, como tantas otras veces publicarán y silenciarán aquello que les interese:


En un sector como la Educación, donde el individualismo, la deshumanización y la saturación de tiempo nos harán mirar hacia otro lado, justificarnos, encogernos de hombros, mientras rellenamos miles de papeles inútiles e innecesarios, y nuestros jóvenes son arrojados al paro o a la emigración.

En un ámbito ya tan reducido, como la Educación Artística, donde el próximo sábado, fuera de nuestros horarios, dedicando el tiempo que no tenemos, un puñado de profesores de ARCÚVICA nos reuniremos a ver, mirar, buscar, proyectar, animar, esperanzar…

Yo prefiero quedarme en mi casa, reflexionar, escribir estas palabras, mirar de dónde venimos y a donde nos están llevando…

Releyendo, por ejemplo, artículos como éste: "La utilidad de la huelga general".

Cierto que la huelga plantea algo que nunca he visto, derogar una ley educativa, y que quizás su petición podría ser otra, una nueva ley, un pacto educativo escuchando de verdad a toda la comunidad educativo, un plan educativo de futuro.

Ojalá que este huelga, pero de verdad, fuese innecesaria, porque se dan esas condiciones para mejorar la educación, porque se escucha a los profesionales de la misma, porque se mira el futuro más allá de las aulas, porque se ayuda al presente de esas familias en paro o sin recursos para lo más mínimo, y a las empresas y empleados subcontratados para beneficio de grandes empresas y comisiones más que dudosas, porque se igualan los centros educativos, se modernizan sus edificios, mobiliario y recursos de hace ya décadas, se humanizan las ratios y los horarios, se garantiza la igualdad e integración en condiciones dignas, se educa en el Arte y la cultura…

Pero, mientras eso llega, si es que algún día llega, ejerzo, como otras veces, mi derecho a la huelga, mi derecho a protestar, que pagaré con mi sueldo, porque tengo aún esa suerte y que quizás, si seguimos así, otras generaciones no puedan ejercer.

Feliz 9 de marzo.



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