Arco 2017

Duchamp Fountaine.jpg

"Fuente", 1917 de Marcel Duchamp, Enlace


No estuve en Arco 2017.

Así que no puedo decir si estuvo bien, si estuvo mal, si mereció la pena o no.

Pero esta noche, encontré el vídeo de Antonio García Villarán, "ARCO, la antiferia de arte contemporáneo 2017" que acompaña a este post. Este es posiblemente uno de los vídeos más vistos sobre ARCO 2017, lo que dice mucho de la pobre repercusión popular de esta feria en particular y del Arte Contemporáneo en general.

A 100 años del urinario de Duchamp, tras ver el vídeo, añadí unos comentarios, que copio aquí:

"La verdad es que el arte contemporáneo, y más en tiempo de crisis, no parece convocar demasiado interés. Haciendo una búsqueda, y salvo el vídeo de la agencia EFE sobre la visita de los reyes y Macri a la feria, éste es el vídeo con más visualizaciones sobre ARCO 2017. Y no sé si eso es bueno o malo. Pero es lo que es. Tras casi 100 años de Duchamp y de Picasso parece que el Arte, como lo ha sido desde los tiempos de papas y emperadores, no deja de ser un juego/tómbola para comerciantes, para ricos y para ociosos, de la que la gente común y la mayoría de los que aspiran a ser artistas no participan demasiado. Y además, el arte de un país, por mucho que nos hablen de globalización, ha ido siempre a remolque de la economía y política de turno. Los que tiran de él ahora son Gran Bretaña, Estados Unidos, Alemania y dicen que China. Si nuestro país mira y hace colas ante los de siempre, Velázquez, Murillo, Goya o los impresionistas, y da la espalda a sus obras más contemporáneas, no podemos esperar que Arco no sea más que un mercadillo madrileño para quienes puedan gastarse algo en "inversiones" más o menos fiables. Por encima de todo esto está el plantearse qué es Arte y qué es cultura hoy en día, y eso, dinamitado hace 100 años por el propio Duchamp firmando un urinario, y además con otro nombre, se ha convertido en un hoy vale todo, y todo no vale nada, repetirse y copiarse no importa, lo que importa es el precio aunque esto nadie lo vea. Ante un pueblo cuya mayoría solo aspira a llegar a fin de mes y olvidarse de sus penas, quizás tengamos nuestra parte de responsabilidad en esto quienes pretendemos hacer arte o educar en el arte, que aceptamos sin más las reglas del mercado o aquello que alguien decide que es arte. La música por un tiempo consiguió, con todos sus defectos, ser popular y vender al pueblo, aunque es cierto que hoy tiene su propia crisis. El arte plástico, parece ser, renunció a ser popular y prefirió ser elitista. Y así seguimos. En fin, gracias, Antonio por darme pie a esta larga reflexión. Saludos."


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