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Mostrando entradas de septiembre, 2013

Nada es lo suficiente bueno como para que no pueda estar en una escuela

Todos los cursos me ocurre lo mismo.
Tras el verano, cuando llego a mi centro me olvido de los "¡esto es lo que hay…!", "¡hay que echarle ánimos", "¡otros están peor…!", "¡no hay más remedio…!" y letanías similares que oigo, y que yo mismo me digo a veces.
Y es que llego a mi centro como si fuese la primera vez que lo viese, como si fuese la primera vez que doy clase, y llegase con mis conocimientos de arquitectura y de construcción, y de sentido común, y me chirrían entonces de nuevo los pasillos estrechos, la oscuridad, el ruido, la suciedad, la falta de vegetación… y las aulas.
Y entro en mi aula y me parece que ha encogido, que esos 7 por 8 metros, 56 metros cuadrados, son aún mas pequeños. Y me pongo a recorrer el aula de esquina a esquina, y miro las baldosas, de 33 cm… "¿no eran de 40?", pienso,… y abro las ventanas, atascadas, por su peso y por el verano, y espiro hondo…¡uuuuffff…! y miro las mesas de dibujo, y las cuento, y t…