viernes, 17 de noviembre de 2017

Barcelona

Arc de Triomf. 40th SketchCrawl Barcelona


Me sorprendo al ver que aún mantengo en mi muro de Facebook esta dibujo mío de Barcelona como portada.

Y esta tarde regreso a Barcelona. Un viaje fugaz y familiar en el que apenas me dará tiempo a casi nada.


Y es que desde que en 2007 fui al DIM-Aulatic son varias las veces que he estado en Barcelona. Luego fueron los premios Espiral, la MoodleMoot08, las jornadas del IOC, el proyecto ARCE con el IOC… y por qué no, mi última visita familiar y como dibujante, coincidiendo con la última jornada del Symposium de Urban Sketchers en 2013.

Antes de 2007, recuerdo, estuve otras veces en Barcelona, en mi viaje de bachillerato, con mi carpeta de dibujos de cómic, con aquel atrevimiento de presentarme en la Editorial Norma y el fracaso posterior, tras visitar Olot y la Garrotxa, o viniendo del Pirineo…

Barcelona me enseñó distintas maneras de ver las cosas, me facilitó encuentros con docentes de muy distintos lugares, aumentó mi curiosidad, me animó a colaborar desde la distancia de esta isla lejana, me hizo conocer personas muy valiosas, animosas y originales, con quienes descubrí y compartí  sus premios, proyectos, opiniones y sonrisas alrededor de una cerveza Moritz, o el Arte en sus museos o en las esquinas del barrio Gótico.

Además de que, en Barcelona, como en otras ciudades, me gusta perderme por sus rincones, entrar en tiendas, cafeterías, librerías míticas como Norma, museos escondidos como el Picasso o el Macba, pasear al borde del mar o por alguno de sus parques, mirar, y dibujar.

Parc Espanya Industrial. Barcelona.


No sé cómo encontraré hoy Barcelona. Poco sé últimamente de los amigos que allí conocí… Joan,  Mercè, Isabel, Lluisa, Manuel, Boris, Cristina, … Quizás sea excesivo adjudicarme el apelativo de "amigo" cuando tan poco hice por mantener el contacto, aunque lo cierto es que Barcelona se me fue haciendo cada vez más lejana, con menos vuelos, más caros, con menos tiempo para viajar… excusas quizá…

No, no sé cómo encontraré Barcelona, ni a los que allí viven. Tampoco quiero prejuzgar nada. Llegaré, miraré, posiblemente aprenderé algo nuevo y me traeré quizás algún recuerdo, alguna imagen, algún dibujo que me ayude a construir esa imagen personal de Barcelona que me he ido construyendo con los años.

Barcelona. Dibujos. miniaturas


jueves, 16 de noviembre de 2017

"Gestos de amor potachovizados"

Puestos a recordar tiempos pasados, hoy, al ver el avatar de Mila Solà en Twitter recordé mis "avatares potachovizados", un trabajo gráfico de más de 600 retratos digitales que acometí durante años, de motu propio, como una forma de homenajear a quienes iba "conociendo" por las redes, especialmente a través de Twitter, desde Argentina hasta Canadá, desde Canarias a Cataluña.


Potachovizad@s en rectángulo


Mucho mejor que yo lo intenté explicar en muchos post, lo explicó mi amigo argentino Daniel Krichman (lo llamo así aunque quizás nunca llegue a conocerlo en persona, cosa de los tiempos, las distancias y mi microeconomía, pues comparto con él opiniones y reflexiones) en un post, "Gestos de amor potachovizados" que compartió en su blog "El Tilo de los olivos" allá por 2010.


Si lo leen entenderán por qué, pese a los 8.297 km y más de 10 horas de avión que, me dice Internet, separan Las Palmas de Gran Canaria de Rosario, Argentina, considero a Daniel un amigo. 

Y quizás también así, quién sabe, me entiendan mejor a mí.

Gracias, Daniel

@danielkaar5

Curioso también me resulta que estos últimos días, a través de otra amiga de allá, Marcela Spezzapria y su blog "Al sitio lenguas"  me vengan también de Rosario referencias a Roberto Fontanarrosa, dibujante y escritor rosarino, al que hace poco le hice este homenaje:


Día 20. A Fontanarrosa. #Tintubre2017 #Inktober2017

Y me voy, que he de recoger a mi hijo, que entrena al fútbol en el club de Daniel Carnevali, otro rosarino que vive en mi ciudad.

La vida…

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Despistes y Franquezas (Addendum / adenda)

Sepan primero que Fundéu BBVA desaconseja usar "addendum" existiendo ya "adenda", pero qué quieren, este blog de nombre latino me pide usarlo de título para añadir algunas palabras y vídeos a mi anterior escrito.

Tampoco sé yo si "fundéu" viene en el Dicionario de la RAE, pero no voy a polemizar con ellos ahora.

Lo cierto es que, casualidades o no, terminando de escribir "Despistes y Franquezas" me encontré yo con otro post de JuanfraTIC en su blog, titulado "nosTálgICo. ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?" que rebusca en los recuerdos y en el tiempo, y en el que además aparecía yo en dos fotos, acompañando al gran Néstor Alonso, en los dos Edublogs, Getxo y Avilés, a los que pude acudir:


En el blog y en Facebook se abrieron sendos hilos de comentarios que me enriquecieron, sobre todo amistosa y musicalmente y que pensé añadir al post original, pero que finalmente decidí compartir aquí. Y poco más, creo que la letra de las canciones dice mucho más de lo que pueda añadir. 

Jacinto Armayor me envió éste:


Que a su vez me hizo recordar éste otro del mismo cuarteto:


Al que me contestó éste de Robe:


Que me hizo recordar a Silvio:


Y así seguí durante un buen rato, despistándome y franqueándome. Saludos.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Despistes y Franquezas

¿Qué es este intervalo que hay entre mí y mí?
FERNANDO PESSOA 
(Tomado del libro de Mario Benedetti, "Despistes y Franquezas")


Esta semana decidí actuar en mi vida como la edad que tengo, que en una semana serán 58 años (#cincuenta y ocho# escribíamos en los cheques), y en el trabajo como los años que llevo trabajando, 36 (#treinta y seis#).

A partir de ahora, nada de correr arriba y abajo, de aguantar las noches y días como cuando tenía 30, nada tampoco de agachar la cabeza como quien tiene 80, nada de asumir como mío lo que me cuentan mis alumnos de 14.

La semana pasada fue una semana de despistes: un día fue una llave, otra una carpeta, otra una conversación olvidada. Una semana de subidas y bajadas, de cambios de aula cada hora, de reuniones incomprensibles, de extrañezas, de sudores y de fríos, de sonrisas y miradas glaciales, de esfuerzos y cansancio excesivo, de toses y ronqueras, de calima y ojos llorosos.

Lo que tiene esta profesión de docente, quizás ocurra en otras, no lo niego, es que cada año tienes un año más y tus alumnos los mismos. Cuando empecé en esto no llegaba a los 30, apenas el doble que mis alumnos, y ahora cuatruplico su edad, y aunque no sea este trabajo igual al de otros campos, el tiempo pasado trabajando, más de treinta años ya, es el mismo, y mis canas, mis venas, mi piel, mi voz, mis huesos y músculos, mi cerebro, tienen ahora el doble de años que cuando empecé.

Y eso se nota. Lo noto.

Cierto que hay sesentones, y hasta octogenarios, que corren maratones, pintan cuadros, dirigen orquestas y tantas otras cosas, pero en mi opinión nunca podrán decir que lo hacen como si tuviesen 30 años. Su reto, su esfuerzo actual es personal, contra sí mismos, contra su yo de hoy, contra su edad actual y sus posibilidades personales.

Cierto es que para mí el mes de noviembre, que comienza con el recuerdo a quienes ya no están, continúa con los cada vez más normales decesos y despedidas a quienes tienen mi edad, y culmina con la anual cita con mi cumpleaños, me lleva periódicamente a estas reflexiones.

Pero aún así, armado de franqueza, solicito que no me pida nadie nada que no pueda hacer alguien de mi edad, al ritmo de mi edad, con la mente y despistes de mi edad, con las (des)ilusiones de mi edad. 

Y de ese modo, compitiendo solamente con mi yo de ahora, posiblemente sea yo así más feliz y más útil.